Valores en juego

 

Fundación UPM apoya la iniciativa de la Inspección Departamental de Educación Inicial y Primaria de Soriano, en coordinación con la Intendencia de Soriano, que llevan adelante un proyecto de construcción de gimnasios de madera para niños en 14 escuelas rurales del departamento.

El objetivo del proyecto es enriquecer el Programa Escolar de Educación Física a través de la construcción de gimnasios naturales, juegos de madera donde los niños realicen actividades deportivas y recreativas. Eduardo Barale, Inspector Departamental de Educación Inicial y Primaria de Soriano, destaca el triple valor de este proyecto que beneficia a más de 200 niños: “Es una idea muy linda con aportes en diferentes niveles; por un lado, el valor educativo del juego en sí mismo para los niños, que es acompañado por la participación comunitaria, y a su vez, todo el proyecto es producto del trabajo en red entre la Inspección, la Intendencia de Soriano, y la Fundación UPM”.

Previo al armado de los gimnasios naturales, la comunidad de cada escuela planifica el lugar donde se van a instalar los juegos, que consisten en: un pasamano, dos subibajas y un juego que desarrolla la motricidad y el equilibrio. En cada una de las 14 escuelas se coordina un día para realizar el armado en el que participan padres, niños, vecinos y el coordinador departamental de Educación Física escolar, quien los orienta en cómo armarlos. “Fuimos alrededor de 11 vecinos, principalmente madres. Con los niños comenzamos a hacer los pozos y un profesor de Educación Física nos enseñó donde ponerlos y cómo tenían que jugar los niños”, cuenta Silvia Cabrera madre de cuatro hijos que asisten a la Escuela N° 14 de Colonia Díaz, paraje ubicado a 8 km. de Mercedes en donde viven alrededor de 60 personas.

Las jornadas fueron valoradas muy positivamente por los vecinos por fomentar la integración, la importancia del cuidado de los recursos y el trabajo cooperativo en las comunidades donde están ubicadas estas escuelas. “Ese día nos unimos todos y nos concentramos en armar los gimnasios por el bien de los niños. La mayor gratificación fue ver las caritas de ellos”, comenta Silvia Cabrera. En el paraje Cerro Alegre la jornada, que se realizó a principios de octubre, también se transformó en una fiesta. “Estuvo precioso. Charlamos, nos relacionamos con la gente que vino de la Inspección y antes de terminar de colocarlos los niños ya estaban colgados en los juegos. El que causó más simpatía fue el pasamano”, expresa José Dorrego, oriundo de Cerro Alegre que concurrió a esta escuela hace 47 años y actualmente es padre de dos alumnos. 

En cuanto al impacto del proyecto en sus destinatarios, los niños, tanto los padres como las maestras coinciden en la necesidad de actividades de recreación que había en estos centros. La directora de la Escuela N° 25 de Pensé, Mtra. Luján Silva cuenta que los niños los “usan todos los días en el recreo, especialmente los más chiquitos que no tenían un lugar para ellos”. Por su parte, Ramón Gil, padre de Braian, uno de los 30 niños que concurren a la Escuela N° 35 de Cerro Alegre destaca cómo los juegos los reúne fomentando el compañerismo. “El cambio fue total, los chiquilines tienen una diversión para ellos, están juntos y comparten más”, comenta Gil. Algunos padres y vecinos valoran además poder colaborar con la mejora de la escuela, que constituye el centro de su comunidad. Así lo resume Silvia Cabrera: “Acá en campaña no hay mucho, esta escuela se está poblando de niños y no tenían entretenimiento. Ahora es nuestro orgullo, lo primero que llama la atención es la placita de la escuela”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Bookmark and Share