Una vivienda de quince

 

​En agosto la organización Techo construyó 15 viviendas de emergencia en dos asentamientos de Paysandú. Fundación UPM se sumó a esta movida apoyando la construcción de una casa con la colaboración de un grupo de voluntarios de UPM Forestal Oriental que vivieron una experiencia muy enriquecedora y emotiva.   

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“Hola, soy Juan Godoy. Yo necesitaba esta casa para mejorar como vivíamos. Se llueve todo (…), y cuando crecía el arroyo Sacra entraba el agua por el piso”, así comienza la carta que el beneficiario le entregó a Techo y a los ocho funcionarios de la empresa en agradecimiento por “la oportunidad de tener una casa propia”. Esta fue la casa n°123 construida en Paysandú, sin embargo, para el equipo formado por los voluntarios, la familia y algunos vecinos, esta casa fue única. No sólo porque les permite a seis personas salir de la pieza en la que vivían, formada de algún nylon, palos y chapas; si no porque trabajaron con el afán de que esta casa quedara perfecta. “Esta no fue una casa más, trabajamos para que la casa quedara bien, bien”, comenta orgullosa la funcionaria Victoria Diano luego de haber participado por primera vez de una construcción de Techo.


El sábado se trabajó en los cimientos, se hicieron los pozos en donde se colocaron los pilotes sobre los que se construyó la casa, aislándola de la humedad de la tierra. El día finalizó con el piso colocado. En la siguiente jornada se levantaron las paredes, se clavaron, se colocó el techo, y así se llegó al momento más esperado: la inauguración. A la emotividad propia de un corte de cinta se unieron los festejos de cumpleaños de dos miembros del equipo. “Estaban muy agradecidos por la vivienda. Recuerdo que Juan decía: <Nunca había pensado tener una casa así, es un orgullo>”, recuerda Diano. La casa se transformó en el regalo no esperado de Teresita, la hija que cumplió 15 años el día en que la casa fue inaugurada. Así, “al cierre nos sentamos alrededor de una mesa, llevamos una torta y les cantamos el feliz cumpleaños a la hija de Juan que cumplió 15 años y a Claudio –otro funcionario-”, relata Diano.

Ubicada en la Costanera Sur a 10 minutos del centro de Paysandú, la flamante vivienda de la familia Godoy se distingue desde lejos por su color celeste. “A los dos días de haberla levantado pasé por allí y ya la habían pintado”, cuenta Tatiana Arigón, quien trabaja en el departamento de Finanzas de UPM Forestal Oriental y fue parte de este fin de semana solidario. La familia, integrada por Juan, Elizabeth y sus cuatro hijos, siguió trabajando luego del apoyo recibido en la construcción del sábado 3 y domingo 4 de agosto. Ellos “necesitaban un empujón para salir adelante y cambiar la situación en la que estaban. Esta vivienda es el comienzo para mejorar”, reflexiona Arigón. 


Sin embargo, estas jornadas no sólo le cambiaron la realidad a la familia Godoy, los ocho voluntarios que participaron sintieron que crecieron individualmente y como equipo de trabajo. “Hoy compartimos otros valores, los vividos en esta experiencia. Se trabaja sobre el compromiso, el trabajo en equipo y el confiar en el otro”, expresa Arigón acerca del nuevo relacionamiento con sus compañeros. Además, remarca que “si toda la empresa participara sería una forma muy significativa de crecer”, ya que estas jornadas fortalecen el vínculo entre los funcionarios, refuerzan la solidaridad, generan un intercambio de opiniones, y sobre todo, hacen compartir buenos momentos. “La experiencia que queda adquirida con tus compañeros de trabajo enriquece el trabajo dentro y fuera de la oficina”, concluye.    

 



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