Una escuela de reciclaje

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​En Arévalo, una pequeña localidad del departamento de Cerro Largo, niños de quinto y sexto año escolar guiados por su maestro emprenden un proyecto de reciclaje que involucra a los 200 pobladores de la comunidad. 

En Árevalo, una pequeña comunidad al oeste del departamento de Cerro Largo, situada a 130 km de la capital departamental, los residuos domiciliarios comenzaron a ser un problema. El último lote de casas del Plan MEVIR fueron construidas a sólo 70 metros del vertedero de basura del pueblo. Esta cercanía con los residuos llevó al maestro de la Escuela Nº 61 de la localidad a plantearse cómo solucionar un problema que los 200 pobladores de Arévalo comenzaron a sufrir. “Un vertedero al lado de los hogares es un riesgo como fuente de contaminación y en verano hay un olor insoportable”, relata Maximiliano Steinhardt, uno de los cuatro maestros de la Escuela, quien lidera el proyecto de reciclaje.

 

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Fundación UPM, a través de los talleres comunitarios, conoció de cerca esta realidad y apoyó un proyecto ambiental que vincula a toda la comunidad desde el centro escolar. Con los 600 m2 de basura a la vista, el gran desafío es el cambio cultural que supone transformar los residuos en elementos útiles y no contaminantes. 

El proyecto requiere de varias actividades que son realizadas con los niños de quinto y sexto año escolar con la guía del maestro. Como antecedente a este proyecto, en la escuela ya hace cinco años que separan la basura orgánica de la inorgánica. La primera de las actividades realizadas en el marco de este proyecto fue relevar, mediante entrevistas a las familias, esta necesidad existente en la comunidad. Ahora, durante el mes de agosto, se encuentran abocados a la difusión del método de separación de residuos en los hogares utilizando un afiche explicativo. “Los residuos se clasifican en cuatro grupos: los orgánicos, que quedarán en el fondo cada casa, los plásticos, papeles y ferrosos; las pilas y baterías; y la basura no reciclable, como pañales, bolsas contaminada, etc.”, explica el Maestro encargado del proyecto. 

En paralelo a la etapa de difusión irán colocando bolsones con identificación para colocar la basura a reciclar que luego irán acopiando en un galpón hasta la llegada del camión de la Intendencia de Cerro Largo que se llevará la basura clasificada. “El gran apoyo de la Fundación, después del impulso de los talleres, es darnos un lugar para el acopio de residuos, ubicado a 1 km de las viviendas”, expresa Steinhardt, reconociendo de también espera que Fundación los ayude a “premiar y estimular a los niños cuando la comunidad haya logrado reciclar su basura”. 

El objetivo en el mediano plazo será disminuir el volúmen de residuos sólidos en el basurero del núcleo de viviendas, reduciendo de esta forma la contaminación de la tierra y del aire de esta pequeña comunidad rural formada por 43 viviendas de MEVIR.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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