Un proyecto ejemplar de salud bucal

 

​Un programa odontológico con actividades preventivas y asistenciales se desarrolla desde hace 14 años en todas las escuelas rurales de Durazno. Se trata, así, de un programa de salud bucal único a nivel nacional, que cuenta a partir de este año con el apoyo de Fundación UPM.


“Yo era de una de esas personas que me tapaba la boca para hablar. No quiero que mis hijos pasen por lo que yo pasé. De chiquilina miraba a mis compañeras con los dientes blancos, todas lindas y yo tenía un diente cariado… no me veía bien”, confiesa tímidamente una de las madres que participa del proyecto de asistencia odontológica que se desarrolla en todas las escuelas rurales de Durazno.


En la puerta de la Escuela N° 19 de Chacras de Sarandí del Yi un pizarrón anuncia que hoy, “martes 21 a las 10 horas viene el dentista”. En el salón más amplio se ubican los padres y las maestras, hoy les toca aprender a los educadores además de los niños. La visita del odontólogo Jesús Navarro comienza con una charla sobre la importancia del cuidado de la salud bucal. Allí, otra madre le cuenta a Fundación UPM el antes y después que marcó el proyecto en su familia. “Yo vengo de una familia en donde el tema del dentista no existía, y a raíz de todas estas charlas fui tomando conciencia de la importancia de cuidar los dientes”, dice Beatriz Oreggione, madre de siete hijos de los cuales dos -Jon y Lautaro de 10 y 9 años- concurren a la escuela. “En casa el cepillado de dientes después de las comidas es un ritual. Salir con una ropita vieja no importa pero sí con los dientes lavados”, cuenta con orgullo esta madre. “Es algo que a mí me reconforta porque esa educación yo no la tuve”, añade. Luego relata el lugar prioritario que tiene ahora la salud bucal en toda su familia: “El año pasado, con los ahorros, en vez de irnos dos semanas de vacaciones a acampar nos fuimos cuatro días; guardamos el resto para ponerle los aparatos a dos de mis hijos que lo necesitan”.

Ese lugar prioritario del cuidado de los dientes se transmite con los talleres y a través de la rutina diaria de cepillado en la escuela. Al ingresar a los salones, además de tizas, lápices y cuadernos, se distingue en un lugar central de la clase una lata decorada repleta de cepillos de dientes con los nombres escritos a lo largo del mango. Según explica la directora de esta escuela, Graciela González, la incorporación del hábito del cepillado y el cuidado de los dientes es el principal logro alcanzado por este proyecto llevado adelante por la Sociedad Rural de Durazno. “Entrás en una escuela rural y lo primero que ves es una mesita con cepillos y pasta”, relata la directora, quien hace más de 8 años trabaja en escuelas rurales. Además nos cuenta que la semana pasada hubo un corte de agua en la escuela y “los niños después de comer nos preguntaban preocupados: ´¿Y los dientes maestra?´. Eso te demuestra que ellos tienen incorporado el hábito”, afirma.

El proyecto, “es el único programa a nivel nacional que cubre el 100% de las escuelas rurales y que se desarrolla por tantos años seguidos”, comenta Mariana Labat,  gerente de la Sociedad Rural de Durazno. El programa cuenta con el apoyo del Consejo de Educación Inicial y Primaria y la Intendencia de Durazno para el transporte a cada una de las 56 escuelas rurales; del Ministerio de Salud Pública para la entrega de cepillos y pastas de dientes; del Regimiento de Caballería N° 2 que les facilita el instrumental odontológico para atender a los niños; y ahora también de Fundación UPM. Nació como un programa preventivo de salud bucal pero ante la demanda de las escuelas durante dos años consiguieron fondos para brindar asimismo asistencia odontológica. “Los padres nos pedían por favor que cubriéramos la parte asistencial”, comenta Mariana. Así el año pasado presentaron un proyecto a Fundación UPM para continuar brindando atención odontológica a los 622 niños que concurren a escuelas rurales de Durazno. “La gente sabe que dos veces al año los ve un dentista. Lo valoran mucho en la medida en que para la mayoría de la gente es la única oportunidad de atender a sus hijos”, comenta Ismael Cabaña, técnico social del proyecto. En este sentido, la madre de Efraín de 7 de años, Silvana Correa, expresa su gratitud con el proyecto: “Está buenísimo, es una oportunidad única de poder arreglarle las muelas a mi hijo”.

Para lograr cubrir los 56 centros educativos se hace un agrupamiento de dos o tres escuelas, y el odontólogo marca un calendario de dos visitas por zona, en conjunto con la maestra coordinadora del Centro de Apoyo Pedagógico Didáctico para Escuelas Rurales (CAPDER). La visita del odontólogo se divide en tres momentos. Al comienzo les da una charla con material audiovisual sobre la importancia del cuidado de la salud bucal, que resulta atractivo tanto para padres y maestros como para niños. Luego le revisa los dientes a cada niño y le entrega el nuevo cepillo, al tiempo que completa una ficha con el estado de su boca. Por último, en presencia de sus padres atiende a los escolares que presentan alguna patología, que constituyen algo más del 40% del total. “Este proyecto es una fortaleza para la escuela, los padres saben que los niños que vienen acá van a tener su boca atendida. Los padres siempre están preguntando cuando viene el dentista”, comenta Graciela González, quien además explica que si no fuera por este proyecto los niños no conocerían un dentista: “De los 40 niños que concurren aquí solamente dos de ellos tienen la posibilidad de costearse los viajes y la consulta para atenderse, los demás se quedarían sin atención. Por eso este proyecto lo considero un éxito”.

 



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