Resultados a la vista


En sus primeros seis meses de funcionamiento el Centro Teletón de Fray Bentos ya cumplió su principal objetivo consiguiendo reducir la lista de espera de niños a cero. A su vez, con la colaboración de Fundación UPM, ha logrado contar con un equipo de técnicos de la zona altamente capacitados.
 
El Centro Teletón de Fray Bentos tiene una plantilla profesional compuesta por seis técnicos de diferentes especialidades que fueron capacitados durante un año en cursos específicos de fonoaudiología y fisioterapia con la colaboración de Fundación UPM.
 
Esta capacitación se realizó con la finalidad de alcanzar un nivel altamente especializado necesario para trabajar en este tipo de centros, pero también permitió a los profesionales conocerse entre sí e intercambiar conocimientos obtenidos durante sus respectivas especializaciones. Para Fátima Caraballo, Lic. en Terapia Ocupacional, esta instancia fue muy importante porque permitió unificar conocimientos y “mantener todos un mismo criterio a la hora de tratar las diferentes patologías”.
 
Muchas de las familias debían viajar a Montevideo antes de que Teletón se instalara en Fray Bentos y ahora sienten la diferencia: “Viajar es todo un tema, nosotros íbamos en remise pero son 4 horas de viaje, entonces cuando llegábamos Micaela estaba cansada, mal dormida y no colaboraba en los ejercicios que tenía que hacer”, cuenta su mamá, Mariana, quién además explica la importancia del Centro no sólo para los residentes en Fray Bentos: “Es muy bueno porque hay cantidad de chiquilines que necesitan en esta zona y más para arriba del país”.
 
Para los profesionales la cercanía también es fundamental en la evolución, Fátima explica que no sólo el cansancio del viaje es un factor contraproducente sino también el hecho de estar lejos de sus hogares: “Por la cercanía muchos tienen la posibilidad de venir, atenderse y volver; además el entorno de Montevideo demanda otro nivel de stress”.
 
Dentro del Centro se percibe la felicidad de los niños apenas ingresan y se comprende observando el trabajo de los técnicos y su relación con los chicos y sus padres. “Ellos actúan siempre igual, no es que un día venís y están de mal humor y otro día venís y están contentos; todos los días lo reciben a Juan a los besos y a los abrazos”, cuenta Mariana sobre el vínculo de los profesionales con su hijo de 10 años.
 
Alison y su mamá, Vanessa, viven en Mercedes y toman el ómnibus a las 7 de la mañana para llegar a la hora de tratamiento. Mientras observa la sesión de fisioterapia de su hija con el Lic. Pablo Rojas cuenta que el viaje que realizan dos veces a la semana es una alegría para la pequeña: “A las 7 tomamos el ómnibus, la llamo una sola vez y no sabés cómo se levanta así llueva o truene. Le encanta venir”.
 
 
 


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