La formación de pequeños lectores

Un proyecto que promueve el gusto por el libro logra mejorar los niveles de lectura y escritura de los alumnos de la Escuela N° 8 de Nuevo Berlín, a la cuál concurren 284 niños en régimen de tiempo completo.


La escritura y la lectura son las áreas de aprendizaje más descendidas según el resultado de las evaluaciones que se realizan en la Escuela N° 8 de Nuevo Berlín, el único centro de educación primaria en la localidad. El predominio de la cultura de la imagen y el escaso acceso a los libros por el contexto socioeducativo en el que está inmersa la escuela son sólo algunas de las razones que explican este bajo desempeño en el área de lenguaje.
 
 
La Mtra. Daniela Suárez, directora de la Escuela de Nuevo Berlín, explica que la falla en la escritura se explica por la lejanía entre los niños y los libros: “los niños leen muy poco, de hecho la mayoría manifiesta que no le gusta leer. El niño de ahora es diferente, le cuesta hacer el esfuerzo de leer para aprender, está acostumbrado a tener todo ya, si no entiende alguna palabra lo deja”, añade.

A partir de esta realidad, el equipo de la escuela presentó un proyecto a Fundación UPM que tiene como objetivo mejorar la producción escrita de los alumnos, “poniéndolos en contacto con variedad literaria que favorezca la lectura y el disfrute”. La estrategia es acercar el niño al libro, buscando generar el hábito del placer por leer, que será fuente de mayor vocabulario y comprensión, para luego dar el paso a la escritura. Como respuesta, Fundación UPM apoyó con los libros necesarios para dotar a cada clase de un espacio de lectura acorde a cada edad.

A cinco meses de comenzado el proyecto ya se notan mejoras entre los escolares de Nuevo Berlín, principalmente en el área de lectura. El porcentaje de niños que leía información implícita en marzo era de 21%; mientras que en agosto esa cifra subió a 31%. Esto significa que 28 niños más son capaces de captar información no expresada directamente en un texto, la forma de lectura más compleja. Estos resultados son más significativos aún si se comprenden desde el enfoque de este proyecto, que asegura que el niño que mejora la lectura también mejora su escritura.
 

Sin embargo, los maestros coinciden en que al comienzo hubo que trabajar para despertarles el interés y la curiosidad por el libro. Rebeca García, Mtra. de 3° año, cuenta cómo fue el proceso en el aula que se tradujo en esta mejora en el desempeño. “Como ellos no tienen libros en sus casas, sólo leían en las ceibalitas y la escuela tampoco contaba con mucho material”. Por tanto, cuando implementaron la hora de la lectura los alumnos “no sabían qué hacer con el libro, lo rechazaban.
 
 
Ahora disfrutan del libro, todos son capaces de elegir un libro que quieren leer”, relata. En cuanto a las preferencias, las niñas se sacan de las manos los de princesas y los varones elijen los de aventuras. A partir de la lectura se hacen múltiples propuestas, desde hacer una ficha o un pequeño resumen hasta argumentar si les gustó.
 
Los más chiquitos disfrutan mucho con la lectura enfática de los maestros, mirando las ilustraciones que acompañan al texto. Los mayores de cuarto año prefieren transformar la historia en propia, y algunos de los alumnos ya manifiestan el gusto adquirido por la lectura. “Me gusta mucho leer”, dice Fiorela de 9 años, mientras escribe en una cartulina “Uno de conejos” el título del libro que leyó recién con dos compañeras y se dispone a realizar un gran dibujo que refleje lo que más les gustó del libro.

 

 



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