La beca de estudio, un estímulo a superarse

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En el último semestre de la carrera de Tecnólogo Químico, la joven Alexandra Simonov de San Javier ansía enfrentarse al mundo laboral y continuar estudiando gestión ambiental. Reconoce que la beca que recibió por parte de la Fundación es un estímulo para mantener durante toda la carrera un alto nivel de estudio.

Hace dos años y medio, a sus 18 años, Alexandra Simonov se mudó a Paysandú para comenzar la carrera de Tecnólogo Químico en la Escuela Técnica de esta capital departamental. Esta carrera, que brinda las herramientas necesarias para desempeñarse en un laboratorio, es “muy completa porque salís conociendo cómo funciona la industria, los controles y las normas de cada área”, cuenta Alexandra, quien la eligió porque le gusta el ambiente de trabajo en un laboratorio. “Muchas veces me quedaba con la profesora de química en el laboratorio a ayudarla en la limpieza, así como tambien a ordenar y clasificar sustancias”, recuerda acerca de sus últimos años en el Liceo de San Javier.

Ahora, en la recta final de su carrera, sólo espera culminar los exámenes y  realizar la pasantía para recibirse. “Ahora me falta empezar a trabajar, pienso repartir currículums por todas las industrias de la zona y entrar pronto en el ambiente laboral”, relata esta excelente alumna, al tiempo que reconoce que le gustaría seguir estudiando gestión ambiental y con poco esfuerzo más obtener una licenciatura. La coordinadora de la carrera, Annabela Estévez, cree que será sencillo encontrarle una buena empresa para la pasantía porque “está muy bien adaptada, por tanto va a ser fácilmente ubicable”. Como características personales destaca que es “super cumplidora” y no falta nunca a clase. Además, es proactiva, “ella es de las que se quedan sola en el laboratorio y si le falta algo se las ingenia para encontrarle la vuelta. Es muy desenvuelta”, cuenta Annabela.  

La beca de estudio que recibe por parte de Fundación UPM representa un incentivo para mantener el nivel de estudio que traía del liceo, cuando supo ser abanderada del Pabellón Nacional. A su vez, para ella es la forma de “devolver” el apoyo que recibe de la Fundación. “Llegar a un promedio mayor a 8 en todos los semestres es una forma de agradecer por la beca que me dieron. Ellos confiaron en mí y que me vaya bien es la forma de demostrarles que yo también estoy comprometida”, manifiesta.

En cuanto a los jóvenes que no estudiaron Alexandra siente pesar por ellos. “A mí me da tristeza” expresa al recordar a compañeros muy capaces que al volver a San Javier los ve “en la misma” de antes. “Uno los incentiva a estudiar, hay muchas posibilidades de hacer carreras cortas, pero sin voluntad es imposible”. Ella intenta compartir su perspectiva de que obtener un título vale la pena porque “nadie te lo puede sacar, es tuyo y nada más que tuyo porque es a base de tu esfuerzo”.

 

 

 

 

 



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