El cuidado de su memoria viva

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San Javier festeja sus 100 de historia con la inauguración del primer hogar de ancianos de la localidad. Fundación UPM se sumó a los festejos apoyando esta iniciativa que recibe el nombre de Valodia, en homenaje al médico Vladimir Roslik.  
 
Vecinos de San Javier, autoridades departamentales, nacionales y representantes del gobierno ruso se congregaron el viernes 26 de agosto para cortar la cinta del Hogar Valodia. Esta obra, gestionada por la Fundación Vladimir Roslik, se construyó con el apoyo del Fondo de Pensiones de Rusia, el Banco de Previsión Social, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Intendencia de Río Negro. En este marco, se firmó un convenio con Fundación UPM para la construcción de rampas que aseguran la accesibilidad desde la vía pública hasta el interior del local.   

En la apertura del acto la presidenta de la Fundación Vladimir Roslik, Mary Zabalkin, recordó la forma en que se gestó este movimiento en homenaje a su esposo, el Dr. Vladimir Roslik, asesinado durante la dictadura. En el acto participaron el ministro de Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado; el director del Banco de Previsión Social, Mtro. Ernesto Murro; el Intendente de Río Negro, Dr. Omar Lafluf, el alcalde de Nuevo Berlín, Sergio Milessi y representantes de Fundación UPM.  

Valodia comenzó a funcionar como Centro diurno para personas adultas, pero antes de fin de año funcionará también como hogar para las personas que requieran una atención permanente. A través de este Centro, “se cubre una imperiosa necesidad no existente en la localidad, donde los adultos mayores podrán concurrir durante el día a realizar actividades recreativas, de socialización, de alimentación, con el fin de mejorarle la calidad de vida y fomentar la autovalidez de los mismos”, expresa Zabalkin.    

Nina Simikin de Chaparenko fue una de las primeras uruguayas nacidas en San Javier. Con sus 92 años recuerda los primeros tiempos de esta colonia rusa, cuando sus padres tuvieron que desmontar el terreno para construir las primeras casas de adobe y comenzar a plantar. “Ellos trabajaban mucho”, recuerda Simikin. Estos pobladores introdujeron el girasol en Uruguay, luego instalaron la primera fábrica de aceite de girasol y desarrollaron avanzadas técnicas agrícolas. Sin embargo, el camino fue arduo. “La vida era difícil, tuvieron que huir de su país y luego acá durante la dictadura también fuimos perseguidos por ser descendientes rusos”, relata Nina. Al día de hoy, sentada en primera fila festeja la inauguración de este Centro uniéndose al canto de la música tradicional que impregna de tradición este acto. 

El 27 de julio de 1913 unas 300 familias rusas desembarcaron en las costas del río Uruguay. Luego le siguieron otros grupos de familias que también huían del régimen zarista imperante en su país. A los 100 años de este arribo, sus 1.600 habitantes homenajean la tradición de este pueblo durante tres días con una recreación del desembarco de los primeros colonos, espectáculos musicales, danzas rusas, degustación de platos típicos, entre otras actividades. En los festejos, realizados desde el viernes 26 al domingo 28 de julio, estuvo presente una delegación oficial de la Federación Rusa que llegó especialmente para participar de las actividades del aniversario de San Javier.



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