Apoyo a la primera infancia en Sarandí del Yi

 

​En respuesta a las necesidades del medio, se inauguró un nuevo Centro CAIF en Sarandí del Yi, departamento de Durazno. El Centro, llevado adelante por la asociación civil El Nido en convenio con INAU, contó con el apoyo de Fundación UPM para nutrirse de los materiales que forman la sala de psicomotricidad, “el lugar preferido por todos los niños”.    


Madres con cochecitos, otras tantas cargando a sus bebes en brazos y algún padre caminando con su hijo tomado de la mano. Todos ellos son la razón de ser del nuevo Centro CAIF inaugurado recientemente en la ciudad de Sarandí del Yi. Alrededor del Centro viven unas 300 familias que se ubican en 170 casas de MEVIR y un par de cooperativas de vivienda. “Es una zona que está creciendo mucho en población, próximamente se instalará frente al CAIF otra cooperativa de vivienda más”, cuenta Miguel Nell, presidente de la asociación civil El Nido.


El Centro abrió sus puertas a fines del año pasado pero la inauguración se realizó en abril, cuando contaron con los materiales para la sala de psicomotricidad facilitados por Fundación UPM. La psicóloga del Centro relata que en los comienzos lograron acondicionar el edificio, pero faltaba más. “Todo lo que teníamos era un fieltro en el piso y un espejo en la pared, ningún material para trabajar. No había ni una pelota. Tampoco era cuestión de traer cualquier juguete porque el Plan CAIF trabaja con ciertos materiales”, expresa la psicóloga del Centro, Gabriela Sosa. Por tanto, contar con los materiales apropiados era fundamental para cumplir cabalmente con el cometido del Centro y darle una apertura oficial.


Desde el Plan CAIF destacan el apoyo de la Fundación UPM para hacer realidad este Centro. “Nosotros no hubiéramos podido inaugurar el CAIF porque la vedette es la sala de psicomotricidad. Los presupuestos no son suficientes, por tanto hay que tener cierto nivel de creatividad para buscar organizaciones que compartan esta preocupación por los niños”, explica la Ps. Raika Ferreira, supervisora del programa de aperturas del Plan CAIF. Sin embargo, los materiales son especialmente valorados por la psicomotricista del Centro, quien le otorga una “importancia suprema” como disparadores de juegos y por permitir que las madres estén más dispuestas para jugar. “Cuando llegaron los materiales no sabían qué hacer y luego se quedaron impresionadas de la cantidad de juegos que ellas mismas crearon”, señala la psicomotricista Tatiana da Silva. Además de utilizarlos las madres con sus bebes, los niños de la sala de dos y tres años también disfrutan de los materiales: “ven la puerta abierta de la sala y se van para ahí, ¡les encanta!”, subraya.


Desde su apertura el Centro ha ido lentamente ganándose la confianza de las familias, llegando al día de hoy a recibir 84 niños y con otros tantos en lista de espera. El Centro atiende diariamente en educación inicial a niños de dos a cuatro años; y dos días a la semana recibe a bebés hasta los dos años con un adulto -en la mayoría de los casos la madre- en el marco del programa de experiencias oportunas. Allí, las mamás juegan con sus hijos utilizando materiales que promueven la creatividad orientadas por una psicomotricista. Luego comparten un espacio de reflexión sobre temáticas del cuidado y educación de los hijos y cierran el espacio con una merienda. La psicomotricista explica que el taller “es un momento único que tienen para dedicarle en exclusiva a sus hijos”. Además, para muchas de estas “madres muy jovencitas” que no trabajan fuera del hogar, el taller constituye un importante espacio de socialización, aprendizaje y encuentro, tanto para ellas como para sus hijos. “Había mucha gente que comentaba: yo no salía de mi casa o no sacaba el bebé a la calle”, comenta da Silva. El Centro está logrando contribuir al desarrollo de los niños desde sus edades más tempranas y sus familias, priorizando a las más vulnerables. “Es muy importante la función de un Centro CAIF porque en esta etapa se forman las principales aristas de la personalidad. Estamos trabajando en la formación de los nuevos individuos que serán el futuro del Uruguay”, señala con orgullo Miguel Nell.  



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